miércoles, marzo 14, 2007

El centro de Santiago

El nombramiento era un halago y una demostración de su buena suerte, pero la verdad es que era parte de lo que él tenía planeado. Nada había sido buena suerte, nada había sido gratis. De vuelta en Chile, ser hijo de unos exiliados desconocidos no era precisamente una ventaja, conseguir dar con la casa de algún familiar que lo acogiera, el liceo, las notas, el puntaje en la prueba, la entrada a la escuela, las calificaciones universitarias, la beca, el máster en Nueva York, nada fue gratis.

Había vuelto a Chile hacía dos semanas y no tenía más que unos cuantos pesos y sus diplomas. Agradeció cuando lo felicitaron. Tenía ganas de mandar a la mierda a quienes se referían una y otra vez a la buena suerte, pero había aprendido a callar, a sonreír y a avanzar a pasitos, todo un Subsecretario de Estado de la República de Chile, todo un meritócrata.

Mientras se despedía de los antiguos funcionarios de la repartición en la que había trabajado cuando recién había salido de la universidad, la vio.


-Señor Subsecretario, tanto tiempo. Lo felicito por su nombramiento.
-Señora Contreras, también la felicito por sus nuevas responsabilidades y por su familia, que he sabido que no para de crecer.

Se fue cuando aún el cóctel ardía. Le dio unas breves instrucciones a su chofer y tomó un taxi. Seguro que tiene importantes reuniones, pensaron todos. En realidad se fue a su departamento.

Al término del cóctel, el chofer del subsecretario se acercó discretamente a ella.

- Él quiere hablar con usted, sígame por favor

Ella, también discretamente, lo siguió. La cierta vulgaridad de su apariencia y de su ropa, no ocultaba su condición. Era la subjefa de personal, sonreía como eso y caminaba como eso. Ella tampoco había conseguido nada gratis. Pero ahora también caminaba y sonreía como una mujer deseada. Un modo que ya casi había olvidado y que entró en sus ojos, en su boca y en sus caderas, desde ese saludo formal y que empezó a hinchar sus labios y a mojarla desde que el conductor le dijo que él quería verla.

Pensó que iría a su oficina, pero fue llevada al auto fiscal en que fue conducida hacia un barrio residencial, cerca del centro de Santiago.

Llegaron.

- Es el 2410 de ese edificio
- Gracias don Roberto.

Cuando le abrió la puerta del departamento, él le dijo que la había echado de menos. Su respiración y su corazón agitado, no la dejaron hablar a ella. Solo podía besar, lamer, oler y tocar y eso hizo. Eso hizo él también. Era como si no se hubieran dejado de tocar nunca, un solo día. Era como si esos cinco años no hubieran pasado.

- Para, no puedo, estoy menstruando.

Él hizo como si ella no hubiera dicho nada y ella también. Se revolcaron y a ratos pareció que de nuevo se mezclaban como hace años. Pero el tiempo, el dolor y las heridas, los trajo a la realidad. Habían pasado seis horas y ya oscurecía. Ella se vistió y él la fue a dejar a la puerta. Don Roberto esperaba como un fiel y discreto perro guardián. La llevó al centro de Santiago y ella, como de costumbre, subió a su flamante automóvil cuando ya anochecía, como todos los días.

Había mucha pega.

Compró pan y llamó a la casa, mientras una vez más, como todos los días, recorría el camino desde el centro de Santiago hasta San Bernardo.

- Hola ¿Cómo están los niños?
- Bien. La nana está esperándote para irse.
- Ok, dile que se vaya, que se tome libre mañana y que el sábado le toca planchado.
- Bueno, te tengo una sorpresa.
- ¿Sí? ¿Y no me vas a decir qué es?
- No, ven y vas a ver.
- ¡No seas malo, dime¡
- Ven y verás.
- Bueno, chao amor.

El subsecretario se había quedado solo y desnudo en su departamento casi vacío. Se metió a la tina con agua caliente. No supo cuánto tiempo había pasado, pero la temperatura del agua que se había enfriado mientras dormía, lo despertó. Seguía solo. Se levantó, se vistió y fue a comprar cigarros a una bomba de bencina. Eran las cuatro de la mañana. Fumó y dormitó un poco, escuchando una y otra vez la pista 23 de Pubis Angelical y Yendo de la Cama al Living. A las siete cuarenta y cinco, don Roberto tocó el citófono. El subsecretario salió de su departamento con una bolsa de plástico negro. Dentro estaban las sábanas y los calzones que ella había dejado en su casa. El par de segundos que la bolsa tomó en desaparecer en el ducto del incinerador parecieron eternos.

Ella llegó a su casa y fingió sorpresa y felicidad cuando vio el nuevo y horroroso televisor de pantalla de no se qué. Setenta y dos cuotas y dos meses libres de pago por año. Una ganga.

Fue a hacer dormir a los niños y con manos de mago tomó clandestinamente unos calzones limpios, con los cuales borró los últimos rastros del vertiginoso y húmedo juego de esa tarde. Cuando llegó al living de nuevo, su marido dormía mientras en el televisor, el jurado evaluaba el baile de un ex rockero.

En la mañana, se toparon en la puerta del ministerio y se saludaron formalmente, pero hoy fue como si se despidieran para siempre. Llegaron al piso en que estaba la oficina de personal. Ella bajó y caminó por el pasillo. El par de segundos que tomó su imagen en desaparecer tras las puertas de acero que se cerraron, parecieron eternos.

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18 Comentarios:

Blogger r dijo...

he quedado impactado por la conexión entre nuestros ultimos post.

parece casi la misma historia desde dos perspectivas, como que tu meritocrata se tiró a la mujer de mi funcionarillo conformista

la escena de la tele es practicamente identica

ta muy bueno

14/3/07 13:34  
Blogger Amanda dijo...

uf!!!esta muy bueno el texto, conozco al menos un par de historias que pueden ahber sido tu inspiración.... en fin
saludos

14/3/07 22:24  
Anonymous Anónimo dijo...

No, no, no, esta no me gustó nada. Me parece demasiado favorable para el protagonista y muy pero muy mala para ella.

15/3/07 11:00  
Blogger r dijo...

será nuestro viejo amigo anónimo, aquel culto erudito literario o será un nuevo anónimo más espontáneo...

aunque no acuerdo contigo, no es tan malo para ella, a pesar de todo se pegó un buen polvo, aparentemente no hay mucha culpa, y tampoco quedó con mucho compromiso emocional (es decir, sabía a lo que iba)

Es muy mala para el marido de ella y su tele

r

15/3/07 11:37  
Blogger alexandro alvarez dijo...

Hay cosas sobre ella que no están en este relato. Es una ex diosa popular que, solo un lustro atrás, hacìa sonar su boquita de amor y calentura.

Además es igual al pinche subsecretario, todo lo que ha conseguido se lo ha ganado.

Adicionalmente, no está sola, sino que tiene una familia. Por eso es injusto decir que, para ella, el relato es desfavorable, todo lo contrario.

De todos modos, los relatos no son actos de justicia sino de belleza, la más que se pueda.

15/3/07 12:12  
Blogger alexandro alvarez dijo...

¿Y que fue lo que te pareció desfavorable? A ver, déjame adivinar.... ya: "La cierta vulgaridad de su apariencia y de su ropa, no ocultaba su condición"

¿Es eso?

15/3/07 12:14  
Anonymous Anónimo dijo...

no, no es eso.

15/3/07 12:51  
Anonymous Anónimo dijo...

bueno, son cosas que tu no entenderias.

15/3/07 12:57  
Blogger r dijo...

que fuerte

15/3/07 13:10  
Blogger Crisostomo Reilly dijo...

Este comentario ha sido eliminado por el autor.

15/3/07 16:10  
Blogger Crisostomo Reilly dijo...

Es posioble también que anonimo no haya entendido el relato...

15/3/07 16:12  
Anonymous Anónimo dijo...

Claro que entendi el relato, lo que pasa es que no me gustó porque "las cosas de ella" que dice el autor que no estan en este relato, creo que las conozco......

en fin, las explicaciones se las voy a dar en privado al autor.

15/3/07 16:34  
Blogger alexandro alvarez dijo...

Pero anónimo (a); desde tu anonimato, puedes decir acá cuáles son las cosas esas que no entendería. Para tí será privado, pues eres anónimo (a), y nosotros, los que no vamos de anónimos por la vida, nos solazaremos hablando acá de cosas inútiles y entretenidas. ¿Lo harías?

15/3/07 21:56  
Anonymous Anónimo dijo...

salio rogelio cap II

16/3/07 17:50  
Blogger alexandro dijo...

Me ha dado una curiosidad enferma la anónima que aparece cada cierto tiempo por estos lados. Hasta he soñado con ella.

Digo ella, porque sin muchas razones para mí es hembra.

Ayúdenme a desentrañar la madeja.

17/3/07 10:07  
Blogger Atcharya dijo...

Hola AlexO¡¡¡¡¡ mi BUEN amiGAZO..
Oye... YO-NO-TE-HE-AVANDONADO... te leí en casa de R esa cuestión que es falsa.. Pasa que, Alexo, R, entusiastamente va y se dirige hasta ese eufemístico rincón mío nada más para decirme, y sin pudor alguno, que vaya hasta blo por último post, es más; si es que yo tardase más de cuenta, él, va y vuelve ir diciéndome- impudicamente siempre impúdico al fin y no fruncio-que ya lleva no se cuanto tiempo esperándome, y qu ya él, estaría a punto de, casi, molesto. Ves Alexo? ese chico, R, suele ir en mi búsqueda catapultado por su al fin, nada púdico ímpetu, o, por el turbo injector, echándo así humo de las suelas de sus, quizá, elegantes...mmmm... Versache tal vez??? :)
Y espérame un poco que ya vengo por tus letras AlexO..
Y mira nada más¡¡¡ al parcecer tienes una enamorada cibernética ah... EeEeEeEeEeha Alexo¡¡¡ ese es mi hijoetiiiigre¡¡¡ yes yes yes oh my GOOOD¡... Bueno, una nueva costumbre que, aquí por el virtualmundi, prolifera raudamente así como las moscas lo hacen en las heces. Y esperate, eso NO es todo, pues me ha tocado, IMPACTADAMENTE, muy impactadamente ver, como por ahí y por allá al más desparpajado estilo, uffff, ventilar los más intimos detalles aquellos....mmmmm.... aquellos... esos, sí esos... esos de las buenas intimidades de la alcoba. Vaya¡ ☺

18/3/07 17:07  
Blogger Atcharya dijo...

......y sí.. quién cresta será mi tía???
Bueno, abrá entonces que decodificar esa fugaz y oculta pluma....

18/3/07 17:08  
Blogger alexandro alvarez dijo...

No lo sé, por eso estoy pidiendo ayuda, por ahora, solo me da la sensación de una mujer.

18/3/07 22:22  

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